Reflexiones

Luz de buhardilla

En aquel viejo desván entraba todos los días la Luz por la buhardilla que había en el techo, pero no era consciente de ello pues hacía años que no subía al trastero.

Tardé unas semanas después de conocerla en saber que había llegado el momento de subir.

De su mano entré para ver lo que, a lo largo de los años, se había acumulado en el interior del desván de mi única casa.

No recordaba que había en su interior, pero estaba lleno de viejos recuerdos, que necesitaba ordenar. Había algunos que debía sacar y tirarlos, no eran buenos recuerdos ni me servían para nada, pero la mayoría eran útiles y aprovechables, sólo tenía que desempolvarlos y ordenarlos, sobre todo ordenarlos.

El trabajo fue mucho, pero poco a poco fui ordenando mi viejo desván.

Gracias, sin ti no hubiera visto la Luz de la buhardilla, ni los muchos recuerdos que allí estaban.

Lo importante no es sólo la Luz, aunque sin ella no podamos ver el interior, lo verdaderamente importante es que nos den la mano para subir al desván.