La Esencia en el Arte

 

 

Carlos Quintana es el espíritu exaltado que expresa lo que tiene por dentro igual que si estuviera por fuera. Elabora los dos lados de sí mismo con simetría, reconstruyendo cada idea como un nuevo concepto por el que se asoma con trazo puro, con un pulso siempre fino y equilibrado.

El arte lo expone sin maquillajes, sin secretos, igual que un libro abierto. Profundiza en la cultura del alma con suavi-dad y sin guerrear. Aunque consigue en cada una de sus telas que sean una causa y una bandera, una imagen donde componer los más lúcidos pedazos de la consciencia, la que transforma la sociedad hacia lo sutil y lo espiritual, y logra de esta manera que su pintura se aproxime a la sensación que él tiene impresa en su psicología altruista.

La obra de Carlos Quintana es compañía necesaria, cura la ignorancia y vuelve al bien y al mal para recrearlos con un efecto duradero. Y lo consigue con una imaginación que no se excusa sólo en técnicas artísticas, en dejarse llevar por las modas o en rodar el pincel, sino que todos sus trazos son argumentos que apilan contenidos y que se convierten en historias con brillo propio, en obras construidas que revelan verdades.

En definitiva, los lienzos de Carlos Quintana son campanadas de atardecer que recuerdan la urgencia de ir tras el rastro de cada sensación, poniéndolas una a una en contacto. Y en cualquiera de las épocas creativas a su pintura la refleja añadiendo brumas de una poderosa consciencia global, siempre etérea y a todo color.

 

Anthel Blau